lunes, 1 de noviembre de 2010

Extasis

Oh... ¿Dónde estás virgen mía?

Mi rescate de éstas zonas...

Iemanjá está en el mar, lo sé.

y ...

¿Dónde estás tú, oh virgen mía?


Fui a la Iglesia el otro día

y no te encontré.

Escuché las campanadas

y sentí

que eran tus manos las que me llamaban.


Vírgen,

en mi casa soy un monstruo desforme

y por eso

no quiero que nadie me vea,

sólo tú

porque estoy segura que me amas.


Mi mamá me llama y me ama

y ella también puede entrar

y ver mis ojos inflamados,

casi dormidos ante su presencia.


No quiero muchachos,

no quiero señoritas,

(por ahora)


Aquí estoy

“La masa”

entre muñecos de peluche y sábana y delfín sin agua.


Aún me pregunto:

¿Soy feliz?


-Entre Señora Piedad

(me levanto y le abro la puerta)

¿Puede mandarme el rayo fulminante del dolor?

pero no el rayo peligroso

sino el que puede transformarme en

éxtasis.

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