Oh... ¿Dónde estás virgen mía?
Mi rescate de éstas zonas...
Iemanjá está en el mar, lo sé.
y ...
¿Dónde estás tú, oh virgen mía?
Fui a la Iglesia el otro día
y no te encontré.
Escuché las campanadas
y sentí
que eran tus manos las que me llamaban.
Vírgen,
en mi casa soy un monstruo desforme
y por eso
no quiero que nadie me vea,
sólo tú
porque estoy segura que me amas.
Mi mamá me llama y me ama
y ella también puede entrar
y ver mis ojos inflamados,
casi dormidos ante su presencia.
No quiero muchachos,
no quiero señoritas,
(por ahora)
Aquí estoy
“La masa”
entre muñecos de peluche y sábana y delfín sin agua.
Aún me pregunto:
¿Soy feliz?
-Entre Señora Piedad
(me levanto y le abro la puerta)
¿Puede mandarme el rayo fulminante del dolor?
pero no el rayo peligroso
sino el que puede transformarme en
éxtasis.
No hay comentarios:
Publicar un comentario