miércoles, 2 de marzo de 2011

Administración de la mala suerte


Te puedes golpear con una mesa

y te puede salir un moretón.

La mala suerte es horrible pero,

no existe.

Es como Dios,

o como querer ser poeta.

Es la imagen que uno construye de algo que uno quiere y no puede tener.

Sos un pedazo de papel.

Te puedes quemar con una estufa

y eso es muy doloroso.

Te puede quedar la marca o no,

y eso depende de tu cuerpo y de lo que hagas con él.

Pero, a pesar que la mala suerte no existe

puede existir como el producto de muchas cosas encadenadas

que no deseamos.

Como Dios que es el producto de un estado de deseo.

La Mala suerte y Dios son dos estados opuestos

que no podemos administrar.

Dios es la salvación.

Le rezo para que no me quede la marca

pero mi rezo es vano

porque no puedo administrar a Dios.

En la jungla pueden aparecer leones

que pueden hacerte mucho daño

y Dios no te va a proteger.

Solo puedes intentar rezar para sentirte protegido

por la cápsula de la oración .

Puedes tener un amuleto contra la mala suerte

pero estás solo

sometido a vos mismo y a donde llegue tu fe.

Puedes no tener que comer.

Puedes ser burlado por tu sexualidad.

Amo los amuletos

pero hace días que los he escondido.

Yo creí en las varitas mágicas aunque

el que las hizo no creía en su poder.

Yo las probé con fe y no me dieron resultado.

Administrar el azar es imposible,

como a Dios

que es una compañía, un almohadón.

Yo creí en las muñecas también

y hoy,

no se donde estarán.

Seguramente perdidas en la descomposición erosionada del plástico.

Los pelos estarán en Uruguay

y lo que eran las manos

no sé donde.

Pero muy probable

en algún lugar cercano a la Provincia de Buenos Aires.

El azar, la mala suerte, Dios y el deseo

son algo que no puedo explicar,

ni administrar.

¡Mira…

las galaxias giran a un ritmo muy musical!

No creo que las cosas sucedan de pedo

aunque no exista una melodía.

Creo en el magnetismo,

en la atracción física

En las caídas,

en la interposición de los objetos,

en el encuentro

y en el desencuentro.

Es muy simple,

los electrones giran a velocidades ingobernables para mi.

No existe ningún conjuro contra la mala suerte,

no puedo administrar mi deseo.

No soy una partitura

pero sueno a algo conocido.

No hay comentarios: