Oh... Flor preciosa
opaca, brillante.
¿Dónde te escondes?
¿Dónde puedo buscarte?
¡Déjate ver!
Apenitas,
asómate a mí sólo un poquito,
te lo pido.
Pido lo mínimo
como piden los mendigos de la calle
o te vendo como los del subte
ésta poesía
a un deseo.
1 comentario:
qué belleza de sillones
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