Hay una caja de madera
bajando la escalera.
Tengo que decirlo
es una caja para guardar algo muerto.
Pero a esta cosa jamás la llamaría como se la suele llamar.
Esta caja
es acuática.
Una caja para las cosas que van muriendo,
no cosas o seres muertos.
Es la caja de las lágrimas.
¿Qué son los recuerdos
y los proyectos que van
quebrando
sus cuerpos
y van deshaciendo sus huesos en el asfalto de avenidas poceadas?
Al final del final de estas cosas,
hablamos de vapor.
Por eso en la caja de las lágrinas
queda algo y no queda nada.
Por la noche pasará el basurero
y yo estaré en una fiesta de cierre de año
y vendrán otras cosas para el jueves.
!Aaaaaa...si recién lloraba y ahora no siento nada!
!Qué triste!
¿Habrán entrado las lágrimas antes que las cosas
y se la habrá llevado algún niño
para armar con ella una maqueta?
¿Dónde meteré ahora estas cosas que están muriendo?
Necesito tiempo pero ya fué.
Acabó antes de acabar
por eso estas son las cajas de lo que no está muerto.
En el río de las lágrimas...
oh...
flotan cajas abiertas
y algunas dejaron ya
las esquirlas de su madera
como cuchillos en la costa.
martes, 11 de diciembre de 2012
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1 comentario:
hola Fernanda.
he leído este texto tuyo en la web:
"Emoción no es intensidad. El surfista sigue la intensidad de la ola. No barrena olas, sigue su intensidad. El poeta busca surfear la intensidad del lenguaje. El lenguaje de los significados no es su materia. Por eso en el fondo uno nunca termina de entender el poema, el poema es imprecisable. Porque el poema es el médium por donde se transmite la intensidad. El skater, el poeta y el surfista siguen la misma intensidad. Porque ella es un número y el número no es materia diferenciable. Es secuencia"
quería decirte que me parece notable lo que escribiste. no he leído otra cosa que retrate de forma más verosímil esa combinación de actividades.
me ha costado mucho dar con tu blog. de modo que me quedo felizmente a seguirte leyendo.
te saludo.
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