martes, 26 de abril de 2011

gracias a vos

Te quiero

Qué gracioso es decir te quiero

delante de los aviones

gritando en la pista

remontando vuelo sobre los pájaros

y gritarle al viento

te quiero.

Correr a la vera de la pista

saltando de vez en cuando

repitiendo en cada ascenso

te quiero.

Girar sobre mi misma

como lo hacen los trompos

y saltar

te quiero.

Luego me doy vuelta

de espaldas al avión

y lloro un poco

apenas una pecera.

La torre de mandos me consuela

y yo le digo

te quiero.

Y recuerdo que debo seguir corriendo

a través de las lucecitas azules.

Llego a la punta

y vuelvo haciendo lo mismo,

y no al revés.

Deseo preguntarte algo

¿Puedo?

Ya lo hice y se me fueron las ganas que tenía de charlar

¿Para qué?

Si ya lo he hecho.

Dos o una palabra son mucho

como hola, como

te quiero

¿Crees que no sé lo que digo?

¿Crees que digo cualquier cosa?

Por ahí si,

o no.

Creo que sí.

El avión va y viene

no se decide a salir

porque tiene miedo

porque el cielo está todo nublado

encapotado.

Yo estoy un poco cansada de correr

así que me detengo en la casa del amigo de

y le digo

-Hola

-Hola que tal -me dice

y eso… me toma de imprevisto.

Yo pensaba que era mudo

pero habla

entonces

por ahí fingió mucho tiempo

delante de todos.

-¿Hablás?

-Sí.

Vuelvo a correr

esta vez el pasto está más mojado que nunca

y correr me cuesta más.

Me siento pesada

por el pasto,

por el snack

por el miedo de no poder correr lo suficientemente rápido.

¿Y si se me va el avión?

Deberé esperar al siguiente

y me perderé el show de mirar al chico que nos gusta.

Me he dado cuenta que el pasto está mojado

porque mientras charlaba llovía.

Si hubiera salido antes…

Ahhh

Si no hubiera charlado con él…

seguro me hubiera costado menos acercarme al avión.

Aunque aún no está todo perdido

como que no estoy deprimida

y aún puedo saltar.

Un te quiero que me sale sin pensar

me levanta

y vuelo cerca del ala.

Un tero me acompaña,

me da concejos

y todo me resulta razonable.

Golpeo la puerta

y la azafata me abre…

- Entra y después te explico- me dice amablemente.

Yo entro

y me ubican cerca del baño

que no huele a nada.

El cielo está despejado

y el sol no marca la ruta a seguir.

Hoy es el día de mi cumpleaños

y el deseo se inclina

mirando por la ventana su creación.

-Qué lindo ¿No?

- Si, divino.


(poema encontrado en un diario íntimo de 1999)

viernes, 25 de marzo de 2011

Hasta mañana

me voy al pelotero.
Te mando un beso de buen día.
Adión
te vas a dormir
y yo me voy a hacer algo
en el sentido de hacer cualquier cosa
con ilusión.

Que duermas re bien.

Ay...
no sé por qué estoy triste si es un día hermoso y nublado.
En realidad
no hay que que seguir los trampolines.
Voy a doblar en la esquina
y pedalear
para allá
para ir en contra de lo que siento.

Lo que siento es ochenta por ciento mentira
en mi deseo está el 20 por ciento que vale la pena.

Me voy al pelotero
y en las redes
en los laberintos
en la sal de las papas fritas
voy a desear
algo
empinado
y tal vez también dibuje.

Detrás de las plantas

Detras de las plantas
detras de cosas que no me importan lo más mínimo
no hay nada que me importe.
Todos los recuerdos desaparecieron
para dejar
en lo único que tampoco me entusiasma
algo que siento
y que no quiero sentir.

Lo único que me importa en la noche,
que es un espacio tan oscuro,
es dormir y no soñar.

La luz desaparece
y el tiempo es real.

Dormir para despertar
con una sensación
que no sea intensa.

En los ojos
en las manos
en el sabor de un mate
y en el mareo del presente
en algo que no sea
mi mente.

Me encantaría algo,
algo
es una palabra infinita
que resume el todo.
No importa que algo no sea nada,
algo es todo
que quiero olvidar.

Voy a hacer algo esta mañana
algo para hacer algo con ritmo y melodía
para mi ser que no sabe que hacer hoy.

Mi ser es un algo.
¿Algo va con h?
Creo que el algo debería escribirse con h
y no sé por qué
pero creo que debería llevarla como un sombrero
como una chimenea
como una flor.

miércoles, 2 de marzo de 2011

No, no te lleves al amor lejos

En la calle

suena una sirena

muy fuerte...

y yo cierro la ventana

porque me da risa,

pero...

a la vez siento una presión en la sien.

Es de noche

y me pregunto:

¿Por qué me tiene que despertar una sirena?

Ya no me río

y eso es peor.

Lo mejor... está en el aire

y es respirar.

Hay que tolerar los ruidos extraños, bebé.

Todo lo que sobra es aire

y sé que tú lo sabes

por eso te lo digo bajito...


No te lleves al amor lejos,

¡No! (bis)


Podemos hacer algo juntos

si ...

Todo lo que sobra es aire

y lo mejor

es respirárselo

aparte...

“Hace mejor”,

siempre mejor.

Respírate todo lo que sobre,

respíratelo

y cuando seas viejo,

amigo,

respíratelo con una sonrisa franca.

Es importante

lo que digo

¿Sabes?

¿Puedes recoger lo que digo?

Lo digo

porque lo viví

y algo de razón tengo.

Respira...

que es mucho mejor.


¡No!

No te lleves al amor lejos,

¡No! (bis)

Administración de la mala suerte


Te puedes golpear con una mesa

y te puede salir un moretón.

La mala suerte es horrible pero,

no existe.

Es como Dios,

o como querer ser poeta.

Es la imagen que uno construye de algo que uno quiere y no puede tener.

Sos un pedazo de papel.

Te puedes quemar con una estufa

y eso es muy doloroso.

Te puede quedar la marca o no,

y eso depende de tu cuerpo y de lo que hagas con él.

Pero, a pesar que la mala suerte no existe

puede existir como el producto de muchas cosas encadenadas

que no deseamos.

Como Dios que es el producto de un estado de deseo.

La Mala suerte y Dios son dos estados opuestos

que no podemos administrar.

Dios es la salvación.

Le rezo para que no me quede la marca

pero mi rezo es vano

porque no puedo administrar a Dios.

En la jungla pueden aparecer leones

que pueden hacerte mucho daño

y Dios no te va a proteger.

Solo puedes intentar rezar para sentirte protegido

por la cápsula de la oración .

Puedes tener un amuleto contra la mala suerte

pero estás solo

sometido a vos mismo y a donde llegue tu fe.

Puedes no tener que comer.

Puedes ser burlado por tu sexualidad.

Amo los amuletos

pero hace días que los he escondido.

Yo creí en las varitas mágicas aunque

el que las hizo no creía en su poder.

Yo las probé con fe y no me dieron resultado.

Administrar el azar es imposible,

como a Dios

que es una compañía, un almohadón.

Yo creí en las muñecas también

y hoy,

no se donde estarán.

Seguramente perdidas en la descomposición erosionada del plástico.

Los pelos estarán en Uruguay

y lo que eran las manos

no sé donde.

Pero muy probable

en algún lugar cercano a la Provincia de Buenos Aires.

El azar, la mala suerte, Dios y el deseo

son algo que no puedo explicar,

ni administrar.

¡Mira…

las galaxias giran a un ritmo muy musical!

No creo que las cosas sucedan de pedo

aunque no exista una melodía.

Creo en el magnetismo,

en la atracción física

En las caídas,

en la interposición de los objetos,

en el encuentro

y en el desencuentro.

Es muy simple,

los electrones giran a velocidades ingobernables para mi.

No existe ningún conjuro contra la mala suerte,

no puedo administrar mi deseo.

No soy una partitura

pero sueno a algo conocido.

sábado, 15 de enero de 2011

Hola!

Buen día
a vos
que no tenés internet.

Cecilia I

Vivo flotando...
y todo lo que querría dominar
es niebla.

Cecilia II

Cecilia
te iba a decir
la vida no es nada fácil.
Pero ahora,
para no decir una obviedad,
te digo
(esperá que se me ocurra)
hay que ser tan complicada
como la vida
para estar a su altura.