para poder llorar.
Piedritas que guardé
en una cajita en el fondo del placard.
Detrás de la imágen de una santa
a la que amaba
en la oscuridad.
Mi diario íntimo azul
tapado de stickers.
Mi cabeza tapada de diarios íntimos.
Nadie me veía llorar
porque guardaba las lágrimas en mis zapatos.
Piedritas y lágrimas
para la Vírgen niño Jesús!
En tus manos cerradas
mi corazón atropellado por una bicicleta.
Bajo tus pies...
el cielo
y yo.
Detrás de mi
la estela de miedo que me produce el oxígeno.
Tu vuelo ascendente y vertical
imparable
y mi necesidad de alcanzarte
de no perderte,
de estar en el campo táctil de tu manto.
Madre!
Diosa Jesús.
Señora!
Cuando cerraste tus manos
¿Tomaste arena mojada de la playa?
¿O eran tus ojos los que la mojaron?
¿O eras vos la que me hiciste llorar...
tanto, tanto, tanto?
miércoles, 4 de agosto de 2010
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